Agua de lluvia: alternativa de salud para Zaachila Oriente

¿Cuándo fue la última vez que faltó agua en tu casa?

Es muy probable que no lo recuerdes, o que nunca te haya pasado, pero para millones de personas alrededor del mundo la escasez de agua limpia es un reto y un impedimento constante para desarrollarse con plenitud.

El acceso a agua limpia y saneamiento son un derecho humano fundamental y uno de los Objetivos de Desarrollo Sustentable básicos para el crecimiento integral y el futuro de todas las personas. Hoy #DíaMundialDelAgua SiKanda celebra la finalización de obra de construcción de sistemas de captación de agua de lluvia que dotarán de agua limpia y segura a niños de Zaachila Oriente.

En el contexto de la zona oriente del Municipio de Villa de Zaachila, población que circunda el relleno sanitario más grande del estado de Oaxaca, que cada día recibe aproximadamente mil toneladas de residuos sólidos urbanos producidos por los habitantes de la ciudad capital y de una veintena de municipios conurbados, predomina la carencia de las condiciones y servicios que garanticen el desarrollo de los cerca de 17 mil habitantes.

En colaboración con docentes y padres de familia se construyeron instalaciones para la captación y almacenamiento de agua de lluvia, que resolverá necesidades de temas WASH (agua, saneamiento e higiene, por sus siglas en inglés) y autocuidado de la niñez, en especial para las niñas en procesos de adolescencia.

El cierre de los planteles educativos para evitar contagios por COVID-19 presentó una oportunidad para efectuar las obras, sin afectación a la comunidad estudiantil, en anticipación a una próxima reapertura. Aunque no se cuente aún con fechas para el retorno escolar, la disponibilidad de agua suficiente representa un punto a favor para garantizar condiciones adecuadas para la reducción del riesgo de contagios de COVID-19.

Gracias a la donación de Vámonos Riendo, SiKanda y el comité de padres de la escuela supervisaron la construcción de un sistema de recolección de agua de lluvia, y sistema de distribución de agua en superficies irregulares. Una vez que inicie la temporada de lluvias, el agua recolectada podrá abastecer la cocina de la escuela, los baños y el jardín, así como un huerto.

De acuerdo con cifras de 2015 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 844 millones de personas carecían de agua potable básica y se considera de 2 mil millones de personas son afectadas por estrés hídrico, casi una tercera parte de la población mundial, cifra que aumentará conforme avancen los efectos del cambio climático y problemáticas locales como sequías y desertificación. Con la construcción de esta infraestructura no sólo mejorarán las condiciones de salud para la comunidad educativa, los recursos que anteriormente se destinaban a la compra de agua, se podrán redirigir a otras obras que desencadenen más beneficios en la vida y crecimiento de la niñez.

SiKanda #MoviéndonosPorUnMundoMásJusto