Participa SiKanda en el II Foro Regional del Sector Cafetalero en México

Ciudad de México a 11 de marzo de 2026. Como parte de las actividades del segundo día del II Foro Regional del Sector Cafetalero en México: Análisis de la Ley de la Cafeticultura y Perspectiva de la Conformación de la Comisión Nacional para el Desarrollo de la Cafeticultura organizado por la Cámara de Diputados, el proyecto Somos Cafetaleras participó junto a una diversidad de productoras y especialistas convocadas para discutir la nueva Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura, que tiene como objetivo fortalecer la producción, comercialización y sostenibilidad del café mexicano.

Durante el evento se compartieron las experiencias y desafíos que las y los productores de café enfrentan, entre las que destacan los bajos precios de compra, la falta de infraestructura y créditos, el impacto del cambio climático, el cambio generacional, entre otros.

Por su parte, como organización que acompaña procesos de fortalecimiento con comunidades agrícolas y cafetaleras de las regiones Sierra Sur y Mixteca de Oaxaca, SiKanda resaltó la necesidad de que la ley se materialice en acciones que realmente posibiliten un futuro digno en el territorio, evitando su abandono sistemático.

En particular, para que la Comisión propuesta en la Ley sea realmente funcional y no se convierta en una estructura de explotación o exclusión, desde la experiencia de SiKanda con el proyecto Somos Cafetaleras, propuso cuatro puntos esenciales para su creación:

  1. Representación interseccional y resolutiva: La Comisión debe integrar de manera paritaria la visión de las mujeres y las juventudes rurales. Son ellas quienes hoy lideran la innovación en el tostado, la catación y la comercialización colaborativa. Su participación asegura que la política pública no ignore la economía de los cuidados y el relevo generacional.
  2. La Comisión debe facilitar el registro de marcas propias y colectivas, de fácil acceso: El objetivo es que el valor agregado se quede en la comunidad y no sea capturado por grandes comercializadoras, protegiendo así la propiedad intelectual y el esfuerzo de cada unidad productiva.
  3. Justicia climática y fondos de contingencia: Proponemos que la Comisión sea un órgano de respuesta inmediata. Es urgente un fondo de contingencia de fácil acceso para desastres naturales, reconociendo que la pérdida de una cosecha en el bosque es una amenaza directa a la soberanía alimentaria de las familias.
  4. Acceso directo y mitigación de intermediarios: Busquemos estrategias que eliminen los filtros de intermediación política y económica, permitiendo que las mujeres y personas cafetaleras sean vendedoras directas, como una forma de justicia a su trabajo y cuidado de sus tierras.

La intervención hizo un llamado a la institucionalidad para que comprenda que el café es más que un producto de exportación y, a que a través de la creación de la comisión y la implementación de la ley, se reconozca la deuda pendiente con la autonomía y la capacidad de gestión de las comunidades cafetaleras que ya cumplen con su parte, innovando, creando redes, trabajando, captando agua y sanando la tierra con sus propias manos.

A continuación compartimos la intervención completa de nuestra colega Viridiana Bautista García, Asistencia del proyecto Somos Cafetaleras.

De la Ley al territorio: retos y aprendizajes en la implementación de la Ley de Cafeticultura desde las comunidades

¡Buenos días a todas y todos!

Su servidora de Solidaridad Internacional Kanda AC (SiKanda), una organización oaxaqueña que, desde 2009, se dedica a acompañar y facilitar procesos participativos para mejorar las condiciones de vida de niñas, niños, juventudes y mujeres en contextos de vulnerabilidad. Trabajamos bajo ejes que para nosotros son innegociables: enfoque de género, derechos humanos, sustentabilidad, interculturalidad e intergeneracionalidad.

Desde SiKanda, caminamos bajo una premisa clara: cualquier proceso de transformación solo es genuino si nace de la autonomía, la armonía con el territorio y el respeto irrestricto a la dignidad humana. No estamos aquí para hablar por las comunidades; nuestra labor es facilitar herramientas y compartir los aprendizajes que hemos cosechado al acompañar procesos de vida en regiones como la Mixteca y la Sierra Sur, específicamente.

Estar en este foro es fundamental porque reconocemos que, mientras las leyes suelen redactarse desde un escritorio, su verdadera esencia se vive y se pone a prueba en el territorio. Es precisamente esa distancia entre la norma y la realidad cotidiana del cafetal la que hoy nos invita a este diálogo necesario.

Antes de sumergirnos en el análisis de leyes y reglamentos, me gustaría invitarles a que detengamos la mirada en todo lo que sucede en los territorios cafetaleros para que el café llegue a nuestra taza.

Percibimos que en Oaxaca, el café no se mira ni se trata como una simple ‘mercancía’; para las comunidades, es un sistema de vida que entrelaza la biodiversidad del bosque, la organización colectiva y la identidad más profunda de sus familias y comunidades.

Es precisamente desde ese entendimiento del café como un tejido social que nace el corazón de nuestra labor en el proyecto ‘Somos Cafetaleras’. Teniendo incidencia en los municipios de Santa María Yucuhiti, San Agustín Loxicha, Pluma Hidalgo y San Mateo Piñas, convirtiéndose en un testimonio vivo de cómo la cafeticultura se transforma y se fortalece cuando dejamos de priorizar sólo el mercado y ponemos, en el centro de toda acción, el bienestar social, comunitario y la dignidad de las personas y la tierra.

Nuestra labor se fundamenta en la metodología MAVE (Mujeres Accionando, Vinculando y Emprendiendo), un proceso de acompañamiento integral que, fiel a la premisa de SiKanda, no separa la técnica de la vida, sino que la entiende como un todo. A través de este caminar, el proyecto ‘Somos Cafetaleras’ ha logrado abonar a los objetivos de las propias comunidades, fortaleciendo tres ejes que potencializan la autonomía de quienes cuidan la tierra:

  • No nos limitamos a hablar de costos y ventas; priorizamos la gestión de riesgos y el cuidado, reconociendo que el tiempo de quien cultiva es importante. Esto se materializa en la implementación de prácticas sustentables que protegen el territorio, tales como la captación de aguas jabonosas, el compostaje y la recolección de agua de lluvia, integrando la regeneración ambiental como parte del bienestar comunitario.
  • Gracias a las capacitaciones en tostado, barismo y catación, así como a las buenas prácticas agrícolas, las familias productoras han dejado de entregar su café ‘a ciegas’. Al dominar la evaluación de su propio grano, recuperan el poder sobre su trabajo y aseguran que la calidad que nace en el cafetal se respete hasta la taza.
  • Más allá del comercio convencional, impulsamos la creación de redes que sostienen economías colaborativas, esquemas de ahorro y circuitos de venta directa. El corazón de esta estrategia es diseñar rutas que mitiguen la figura de los intermediarios, permitiendo que las mujeres y personas cafetaleras sean vendedoras directas. Esto no es solo una transacción; es un acto de justicia hacia su trabajo y un compromiso con el cuidado de sus tierras, garantizando que el valor generado regrese íntegro al hogar de quien lo siembra.

 

Retos de la Ley en el contexto cafetalero

Al analizar la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura, nos topamos con una realidad ambiental y geográfica que nos desborda. Si bien Oaxaca es nuestro hogar, con sus laderas pronunciadas en el bosque de niebla y su compleja orografía, no podemos ignorar que compartimos retos profundos con otras latitudes del país:

  • Compartimos la lucha contra un cambio climático drástico. Hemos pasado de calores extremos que estresan los cafetales a lluvias torrenciales que provocan deslaves y el lavado de suelos, destruyendo años de trabajo en horas. Al igual que Chiapas, la presión sobre las tierras y la migración añade una capa de complejidad a la organización comunitaria que la Ley debe alcanzar a ver.
  • Por otro lado, la tecnificación a veces choca con la conservación de la biodiversidad. El reto de la Ley aquí es cómo fomentar la productividad sin prácticas extractivistas que dañen el sector del café, y sin desplazar a las personas productoras frente a los grandes intereses agroindustriales.

El reto nacional es la supervivencia; si la Ley no contempla mecanismos de justicia climática y reparación de daños, seguirá siendo una norma ajena a la vulnerabilidad de quienes cuidan la tierra. Para que esta sea funcional, debe abordar los obstáculos operativos que enfrentan las comunidades: desde un registro de personas productoras que sea itinerante y culturalmente pertinente (sin brechas digitales), hasta una investigación que valide los saberes ancestrales y no solo la rentabilidad industrial.

Por lo anterior, y para que la Comisión propuesta en la Ley sea realmente funcional y no se convierta en una estructura de explotación o exclusión, desde la experiencia de SiKanda con el proyecto Somos Cafetaleras, ponemos sobre la mesa cuatro puntos esenciales para su creación:

  1. Representación interseccional y resolutiva: La Comisión debe integrar de manera paritaria la visión de las mujeres y las juventudes rurales. Son ellas quienes hoy lideran la innovación en el tostado, la catación y la comercialización colaborativa. Su participación asegura que la política pública no ignore la economía de los cuidados y el relevo generacional.
  2. La Comisión debe facilitar el registro de marcas propias y colectivas, de fácil acceso.. El objetivo es que el valor agregado se quede en la comunidad y no sea capturado por grandes comercializadoras, protegiendo así la propiedad intelectual y el esfuerzo de cada unidad productiva.
  3. Justicia climática y fondos de contingencia: Proponemos que la Comisión sea un órgano de respuesta inmediata. Es urgente un fondo de contingencia de fácil acceso para desastres naturales, reconociendo que la pérdida de una cosecha en el bosque es una amenaza directa a la soberanía alimentaria de las familias.
  4. Acceso directo y mitigación de intermediarios: Busquemos estrategias que eliminen los filtros de intermediación política y económica, permitiendo que las mujeres y personas cafetaleras sean vendedoras directas, como una forma de justicia a su trabajo y cuidado de sus tierras.

Un diálogo pendiente

Para finalizar, la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura no puede reducirse a un documento de archivo o a una mención en discursos de inauguración. Para las comunidades de la Mixteca, la Sierra Sur y cada rincón cafetalero en México, esta ley representa la delgada línea entre el abandono sistémico y la posibilidad real de un futuro digno en el territorio.

Hacemos un llamado a la institucionalidad para que comprenda que el café no es solo un producto de exportación; es el guardián de nuestros bosques y el pilar de la soberanía alimentaria de miles de familias. Las mujeres y hombres cafetaleros ya están cumpliendo con su parte: bajo el rigor de un clima que golpea con fuerza, ellos están innovando, creando redes de apoyo, captando agua y sanando la tierra con sus propias manos.

La creación de la Comisión y la implementación de esta Ley tienen una deuda pendiente con la autonomía y la capacidad de gestión de las comunidades. Por ello, recordamos que el café es resistencia, es memoria y es el corazón de nuestros pueblos.

Invitamos a este Foro a no permitir que se marchite lo que con tanto amor y esfuerzo se ha sembrado. Hagamos que esta Ley sea ell suelo fértil donde la dignidad de quienes producen el café de México pueda florecer, permitiéndoles prosperar en su propia tierra y garantizando que su labor sea respetada y valorada hasta la última taza.

Muchas gracias.

Conoce más sobre el proyecto Somos Cafetaleras aquí, y en nuestras redes sociales.