Huerto familiar; estrategia de seguridad alimentaria

  • Cultivar fruta y hortalizas en las ciudades y sus alrededores incrementa el suministro de productos frescos y nutritivos y mejora el acceso económico de las familias menos favorecidas a los alimentos.

La seguridad alimentaria ocurre cuando las personas pueden producir suficientes alimentos, o comprarlos, para satisfacer sus necesidades diarias a fin de llevar una vida activa y sana. En la actualidad, en muchas de las ciudades en desarrollo estas condiciones son amenazadas.

Aunque parezca una paradoja, la inseguridad alimentaria puede contribuir al sobrepeso y la obesidad: los alimentos nutritivos y frescos tienden a menudo a ser costosos. Por tanto, cuando en el hogar escasean los recursos para comprarlos, la gente elige alimentos más económicos que a menudo son hipercalóricos y bajos en nutrientes. Esto es especialmente cierto en los entornos urbanos y en los países de ingresos medianos altos y altos, aunque el efecto negativo de la inseguridad alimentaria en la calidad de la dieta se ha documentado por igual en países de ingresos bajos, medianos y altos.

Los patrones de alimentación desordenados y la privación de alimentos forman otro componente que vincula la inseguridad alimentaria con la malnutrición. Los ciclos de “festín y hambruna” provocan cambios metabólicos que se han asociado con un aumento de la grasa corporal, una disminución de la masa muscular magra y un aumento de peso más rápido cuando hay abundancia de alimentos.

La fruta y las hortalizas son las fuentes naturales que tienen mayor abundancia de nutrientes, pero en los países en desarrollo, el consumo diario de fruta y hortalizas es apenas del 20% al 50% de lo recomendado por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una solución a la mano

Una de las formas más fáciles de garantizar el acceso a una alimentación saludable que contenga los nutrientes apropiados consiste en producir muchos tipos distintos de alimentos en un huerto doméstico. Esto es particularmente importante en las zonas rurales, donde las personas tienen pocas oportunidades de ganar ingresos y un acceso deficiente a los mercados.

Un huerto familiar bien realizado tiene posibilidades de suministrar la mayor parte de los alimentos que necesita una familia todos los días del año, comprendidas raíces y tubérculos, hortalizas y fruta, legumbres, hierbas y especias, animales y pescado.

Las raíces y los tubérculos contienen mucha energía, y las legumbres son importantes fuentes de proteínas, grasa, hierro y vitaminas. Las verduras y la fruta color amarillo o naranja proporcionan vitaminas y minerales esenciales, en particular folato, y vitaminas A, E y C. Las hortalizas y la fruta son un elemento vital de una dieta saludable y deben consumirse en todos los alimentos.